Pablo Fantova: “Siento debilidad por los personajes olvidados de la Historia”

En Los ojos tras la montaña (Pregunta), Pablo Fantova Ullod busca, en la memoria de una familia, las historias que son raíz y asiento en la tierra; conserva un pasado que abre preguntas al futuro; nos interpela sobre el presente. El escritor oscense expone las heridas de la montaña aragonesa que bien podrían ser la de todo el mundo rural. Nos habla de expolios, miedo, migración, colonización, ausencia de servicios, sostenibilidad, despoblación, aislamiento y sobre estas cuestiones hemos conversado en Itinerancias.

Portada de Los ojos tras la montaña de Pablo Fantova
Los ojos tras la montaña narra la historia de una familia a lo largo de varias generaciones. Se ubica en un lugar muy concreto, la aldea de Los Molinos, en el Sobrarbe aragonés. Sin embargo, esas historias podrían estar sucediendo en cualquier otro lugar del medio rural de montaña español. ¿Podríamos decir que este libro es la recuperación de la memoria histórica de ese espacio y de las personas que lo habitaron?

Este libro ha recuperado su historia no solo desde el punto de vista histórico sino social, etnográfico y creo que también humanístico. Ha intentado reflejar de la manera más cercana posible cómo vivía nuestra sociedad en el mundo rural hace no tantos años. La historia es en una zona muy concreta pero la forma de vida que se narra se puede extrapolar a casi cada rincón del olvidado mapa español del siglo XX.

Compones el libro como un mosaico de muchas pequeñas historias, de breves momentos, anecdóticos unos, otros trascendentales, que marcan el devenir de una familia. ¿Cómo fue el proceso de rescate, de recuperación de estas historias?, ¿parten de un trabajo previo de documentación?, ¿qué parte hay de ficción y qué parte de realidad?

Principalmente a través de entrevistas y recogidas de testimonios. Transmisión oral, algo realmente bonito, pero que o se escribe o el paso del tiempo hace que no quede ningún rastro. Prácticamente tres cuartas partes del libro son verdad pero lo que ha sido novelado bien podría haber sucedido también. Fueron unos años en los que la realidad superó a la ficción en numerosas ocasiones.

Estas historias, a su vez, nos ofrecen un inventario perfecto de hitos históricos, de puntos de inflexión, de las heridas abiertas en el medio rural montañés. Desde los ojos de los diferentes miembros de la familia observamos cuestiones como la construcción de embalses y sus implicaciones, los expolios, el miedo, la migración, la colonización, la ausencia de servicios. Y por supuesto, la Guerra Civil y más aún la posguerra. Lo abordas no desde el juicio, sino desde la experiencia de estas personas. ¿Por qué esta decisión?

Siento debilidad por los personajes olvidados de la Historia, por la gente que no pudo ni elegir y que su vida estuvo llena de desgracias. Creo que ahí reside la auténtica literatura, la que permite dar voz a quien nunca antes la tuvo. Creo que la mejor forma de expresarlo es a través de los personajes, a través de sus propios sentimientos, pues vivieron todo aquello en primera persona. El narrador hila la historia simplemente acercándose lo más respetuosamente a lo que fue verdad. La labor del juicio queda en manos del lector, pues es el que debe reflexionar sobre lo que sucedió (y sigue sucediendo) con la información que le ha sido dada.

A otro nivel, aparecen también otros temas que hacen guiños a grandes debates actuales y que en ese momento no pasaban de ser una anécdota. Hablas aquí de consumo en exceso, de sostenibilidad, de despoblación, de aislamiento. ¿Cómo fueron apareciendo estos temas en el proceso de construcción de la historia?

No hizo falta buscar mucho. Los mismos problemas a los que nos enfrentamos hace cien años, siguen sucediendo en la actualidad, simplemente han cambiado su etimología. Estoy seguro que dentro de cien años, seguirá pasando lo mismo. El que tenga poder seguirá cultivándolo. Pocos bolsillos muy llenos y muchos completamente vacíos. La historia se seguirá repitiendo como el sabor del ajo.

En este sentido, creo que hay un acertado equilibrio entre la nostalgia de la vida en el campo y la no idealización de esta vida. Se percibe la añoranza de lo que fue, pero no por ello dejas de denunciar la dureza de vivir en un lugar castigado por el expolio constante de los de fuera, por la absoluta escasez de servicios, por el aislamiento, por la incomunicación. ¿Puede decirse que a estos pueblos el progreso llegó impuesto y no para mejorar la calidad de vida de las personas?

Cuando el “progreso” llegó, en muchos casos ya era demasiado tarde porque hay una edad en la que poco importa ya una cosa o la otra. Cambiaron su vida, se adaptaron a un mundo nuevo, por supuesto no por ellos mismos sino para dar un posible futuro a los que veníamos detrás.

En la actualidad y, mirando este pasado, ¿somos conscientes como sociedad de las heridas que hemos dejado en nuestro medio rural?

Creo que sí, pero el porcentaje es bajo y en muchos casos anecdótico. Llevo ya unos años viviendo en el extranjero por motivos profesionales y cada vez que conozco a un nuevo español, por supuesto ni hablar de otras nacionalidades, difícilmente saben dónde está Huesca.

Pablo Fantova Ullod (Sariñena, Huesca, 1995). Graduado en Veterinaria por la Universidad de Zaragoza. Creció en pleno corazón del desierto de los Monegros y sus raíces, de origen montañés, le han marcado desde muy pequeño. Actualmente reside en Edimburgo, donde continúa trabajando como cirujano veterinario y desarrollando nuevos proyectos literarios. Con Los ojos tras la montaña Pablo Fantova ha obtenido el Premio Talento Emergente La Torre de Babel 2025, concedido por el programa homónimo de Aragón Radio y por Caja Rural de Aragón, en la categoría de Literatura.

1 comentario en «Pablo Fantova: “Siento debilidad por los personajes olvidados de la Historia”»

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.