Patricio Pron: «Comprender que no estamos solos es una de las tareas más importantes del presente»

Un libro que es una búsqueda, una revisión, una llamada, una resistencia ante lo que nos toca vivir, ante el presente caótico, individualista, destructor. Para encontrar ese enganche, Patricio Pron nos ofrece En todo hay una grieta y por ella entra la luz (Anagrama), como una oda a la revinculación y a la reconexión de la sociedad. Sobre estos huecos por los que se cuela la luz hemos conversado con un autor que transita la memoria, los vínculos, los duelos, la ciudad, afirmando que todavía hay espacio para la vitalidad y la acción.

¿Resiliencia o resistencia?

Nuestros tiempos y las diferentes circunstancias que cada uno de nosotros atravesamos requieren diferentes estrategias. Pero yo prefiero resistir a resignarme. Prefiero tratar de ser parte de una historia de rechazo a las imposiciones y las jerarquías, y recordar —a quien necesite que se lo recuerden— que las circunstancias nos condicionan, pero no nos determinan: que todavía hay espacio para la vitalidad y la acción, también, y especialmente, al leer.

La enfermedad como núcleo: del cuerpo, del planeta, de la sociedad, del alma. ¿Podemos integrarlo en uno?

Una de las muchas cosas que comparto con el protagonista de En todo hay una grieta y por ella entra la luz es que ambos en algún momento de nuestras vidas nos sentimos totalmente sobrepasados por el dolor del mundo y decidimos que teníamos que hacer algo con él. Yo hice En todo hay una grieta […], pero lo que él hace tiene, tal vez, más mérito porque la suya no es una solución individual: cualquiera puede encontrarla, si encuentra su zorro. Pero decir más acerca del asunto sólo es posible entre quienes ya hayan leído la novela.

¿Hay actualmente una ruptura de los vínculos, de lo relacional, hay una extrañeza ante el otro?

Da la impresión de que muchas personas no tienen ninguna dificultad en aceptar que se queme su casa si antes se quema la casa de su vecino: esa política de la crueldad que parecen haber abrazado va a destruirnos y acabará con todos los demás, pero también hay formas de resistencia, y yo las encuentro en los libros y en las conversaciones que producen y en el modo en que muchas personas —en diferentes lugares, de distintos modos— empiezan a comprender que lo que son es, también, lo que los vincula con los otros, el pegamento entre ellas y el mundo que las rodea.

¿Somos incapaces de escribir sobre los resistentes, aquellos que como Fondane picaron y avanzaron pese a todo?

No, la literatura está llena de libros acerca de quienes resistieron, de quienes dijeron “no” cuando todo les pedía que dijeran “sí”. En ese sentido, los libros son el sitio del que surge todo lo que importa en este momento.

¿Qué responsabilidad tiene el escritor ante lo que ve?

No creo que tenga una responsabilidad mayor que cualquier otra persona, excepto debido a que tal vez tiene una caja de resonancia para sus ideas que es mayor que aquella de la que disponen otras personas. La necesidad de crear, compartir, amar, resistir, actuar, manifestarse, unir, inspirar es universal y nos conecta a las escritoras y a los escritores con todos los demás. No somos diferentes en ese sentido.

Aparece una reflexión sobre la escritura biográfica y autobiográfica, sobre la ubicación del escritor ante la vida, la memoria, el entorno.

“Si no piensa, si no reflexiona, si no inspira, no es literatura, sino palabras impresas en un papel”, creo que dijo alguien.

Esas notas al pie que inundan el libro, ¿funcionan como la mirada a la realidad incómoda, a lo que está pasando y no queremos mirar? ¿Hay cada vez más notas al pie en nuestra sociedad?

Sí. Por una parte, las notas a pie de página de la novela son un intento de jugar nuevos juegos con los lectores y las lectoras para que estos no tengan la impresión de que están perdiendo el tiempo con un libro que ya han leído. Por otra, son vehículo de la idea de que todos somos notas a pie de página en la vida de los demás, y que comprender que no estamos solos es una de las tareas más importantes del presente.

¿Dónde está la grieta por la que vemos la luz?

Deberíamos preguntárselo al narrador de En todo hay una grieta […]. Yo sigo viéndola desde que escribí la novela. Sigo teniéndola frente a mí en este momento.

Patricio Pron es autor de seis libros de relatos, entre ellos: El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010), La vida interior de las plantas de interior (2013) y Lo que está y no se usa nos fulminará (2018), y de ocho novelas, como El comienzo de la primavera (2008), El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011 y 2024), Nosotros caminamos en sueños (2014), No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles (2016), Mañana tendremos otros nombres (2019), La naturaleza secreta de las cosas de este mundo (2023) y En todo hay una grieta y por ella entra la luz (2026); el diario de sueños Traumbuch (2022) y los ensayos El libro tachado: Prácticas de la negación y del silencio en la crisis de la literatura (2014) y No, no pienses en un conejo blanco: Literatura, dinero, tiempo, influencia, falsificación, crítica, futuro (2022). Un «duelo» contra un modelo de lenguaje en el que se vio involucrado tuvo como resultado el libro Pron vs. Prompt (2024). En 2010 Granta lo escogió como uno de los veintidós mejores escritores en español de su generación. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, traducido a doce idiomas y publicado en más de veinte países.

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