La poesía contemporánea no habla solo de amores y memorias: también nombra la desertificación, la erosión de los suelos o la amenaza de un planeta en colapso. Esa es la ecopoesía, un género que ya no se limita a cantar la belleza de la naturaleza —como en la tradición bucólica o romántica— sino que asume un papel crítico frente a la crisis ecológica y climática.
En este sentido, es hija de la ecocrítica, corriente de los estudios literarios que analiza cómo representamos la naturaleza, y se hermana con el ecofeminismo, que vincula la explotación de la Tierra con la opresión de los cuerpos feminizados.
En España, como explica la investigadora Candelas Gala en su ensayo Ecopoéticas y ecopoemas en la España actual, este movimiento ha ido ganando terreno en un contexto académico inicialmente reticente. Hoy, sin embargo, los poetas españoles se encuentran en el centro de un diálogo transdisciplinar que une literatura, filosofía, biología y física cuántica, y que coloca a la poesía en un lugar insospechado: el de herramienta para pensar y resistir el desastre ecológico.
La semilla de Nicanor Parra

Mucho antes de que se hablara de ecopoesía como tal, el chileno Nicanor Parra abrió un camino singular. Sus Ecopoemas (1982) ironizan sobre el progreso, denuncian la contaminación y formulan advertencias proféticas con el humor corrosivo que caracterizó su antipoesía. Con frases cortas, casi grafitis, Parra desmontaba el optimismo tecnológico y nos recordaba que el planeta es un organismo vivo en peligro.
Su huella es visible en toda la ecopoesía hispánica: mostró que el poema podía ser un cartel de protesta, una pancarta en defensa de la Tierra, sin dejar de ser literatura. “Los ecopoemas de Parra son el antecedente de una poesía que hoy se ha vuelto imprescindible”, recuerda Candelas Gala.
Es una poética de denuncia no solo ambientalista, ya que camina de la mano de otras críticas sociales, en tanto en cuanto entiende la destrucción del planeta en íntima relación con la destrucción social y del hombre.
Homero Aridjis, el precursor de la ecocrítica en español y activista ambientalista insiste: “un nuevo humanismo recorre el mundo: el de la ecología. Me refiero al humanismo como al ideal de hombres comprometidos en la defensa de las cadenas de la vida, en una época donde la extinción biológica es cosa de todos los días y de todas las horas; en una época en la que el hombre sabe que la Tierra es un organismo vivo y él es su inteligencia, su memoria y su poesía”.
De esta manera, la ecocrítica se ramifica. En el mismo árbol, los poemas hablan de:
- Crisis ecosocial. Muchos poemas abandonan la mera descripción paisajística para registrar el impacto sistémico de la economía extractiva y el cambio climático: el poema como testimonio del daño y como llamada ética.
- Ecopoética activista y pública. Poetas que combinan creación y activismo (participación en ONG, grupos, campañas) y conciben el texto como instrumento de denuncia y movilización. Homero Aridjis es un ejemplo paradigmático en Latinoamérica.
- Ecofeminismo y corporeidad. Vínculos entre la explotación de la naturaleza y la violencia sobre cuerpos feminizados: la naturaleza no es sólo escena sino cuerpo, memoria y vulnerabilidad. Encontramos aquí voces como la de la granadina Erika Martínez.
- Poéticas del archivo y la memoria ecológica. El poema funciona como registro de especies, paisajes y saberes locales en riesgo de desaparición: hacer que “algo” permanezca en la lengua.
- Descolonialidad y multispecies / cosmovisiones indígenas. Tensiones entre miradas occidentales y cosmovisiones que conciben relaciones más horizontales con lo no humano.

Entre las voces ecopoéticas en español, además de Nicanor Parra, podríamos detenernos en el ya mencionado Homero Aridjis, promotor del Grupo de los Cien (Artistas e Intelectuales por el Medio Ambiente). Este grupo, germen del artivismo, estaba compuesto por un centenar de intelectuales (escritores, pintores, científicos, antropólogos, arqueólogos, ambientalistas…), mexicanos de origen o afincados en el país, a los que se sumaron más tarde algunos nombres de prestigio de procedencia extranjera.
Entre otros miembros fundacionales estaban Octavio Paz, Juan José Arreola, Juan Rulfo, Elena Poniatowska, Rubén Bonifaz Nuño, Marco Antonio Montes de Oca, Salvador Elizondo, Margo Glantz, José Emilio Pacheco, Miguel León Portilla, Carlos Monsiváis, Leonora Carrington, Francisco Toledo, Rufino Tamayo, Álvaro Mutis y Ramón Xirau.
Posteriormente se unen al Grupo numerosas personalidades de relieve internacional como J. M. G. Le Clézio, Gunter Grass, Peter Matthiessen, Kjell Espmark, Allen Ginsberg, Margaret Atwood, Petra Kelly, Paul Ehrlich, Lester Brown, Amory Lovins o Edward Goldsmith.
Junto a Aridjis, quien supo combinar a lo largo de su vida poesía y activismo ecológico, especialmente en defensa de las mariposas monarca, en América Latina, emergen voces que dialogan con el extractivismo, la pérdida de biodiversidad y las cosmovisiones indígenas, ampliando el mapa de la ecopoesía con acentos propios. Ahí están Ernesto Cardenal y José Emilio Pacheco, pero también voces como las de Astrid Cabral, Leonardo Fróes y Sérgio Medeiros, que nos deja sus visiones ambientales únicas.
Por otra parte, la ecopoesía en español dialoga con otras voces internacionales. El estadounidense Gary Snyder (Pulitzer, 1975) hizo del zen y la ecología profunda su poética. La norteamericana Jorie Graham escribe sobre el cambio climático con un lenguaje fragmentado y urgente.
Voces españolas en clave ecológica
En el ámbito español, el nombre más citado es el de Jorge Riechmann (Madrid, 1962), poeta y ensayista que ha convertido la poesía en un laboratorio de pensamiento ecosocial. Libros como Futuralgia o Poemas lisiados articulan una voz entre lo íntimo y lo político, con versos que hablan de decrecimiento, límites ecológicos y ética del cuidado. En Cántico de la erosión o Con los ojos abiertos. Ecopoemas, denuncia la entropía del sistema productivista y reclama un viraje radical para evitar la catástrofe. Sus versos, a medio camino entre el ensayo y el aforismo, son un manifiesto poético por el decrecimiento y el cuidado de la vida.
El análisis de Gala incluye a Juan Carlos Mestre, César Antonio Molina, Manuel Vilas y Erika Martínez:

- Juan Carlos Mestre, en Antífona del otoño en el valle del Bierzo, recurre a la nostalgia como fuerza movilizadora. Sus poemas convierten el Bierzo en un territorio herido pero lleno de memoria, y reivindican la interconexión entre los seres humanos y la otredad de plantas, animales y rocas.
- César Antonio Molina, en Eume, hace del río un personaje central. El cauce gallego se convierte en metáfora de la red cósmica, con aguas que fluyen más allá de lo local para recordarnos la interdependencia de todos los sistemas vivos.
- Manuel Vilas, con su Calor, desplaza la ecopoesía a la ciudad: habla de contaminación, hiperrealismo consumista y contradicciones de la vida urbana. Su apuesta es un vitalismo que no huye del asfalto, porque la conciencia ecológica también debe darse en los márgenes urbanos.
- Erika Martínez, con Color carne, Lenguaraz, Chocar con algo o El falso techo, articula una ecopoesía desde el ecofeminismo. Sus aforismos y poemas reivindican el cuerpo como territorio político y ecológico, cuestionan las certezas absolutas y celebran las interconexiones vitales. Para ella, escribir es un acto de encarnación que vincula lo personal, lo social y lo ecológico.
La poesía como resistencia
La ecopoesía actual cumple una doble función: es denuncia de un mundo en peligro y propuesta de un modo alternativo de habitar la Tierra. Denuncia la devastación y el antropocentrismo, pero también propone un vínculo nuevo con la Tierra. Gala sugiere que estos poetas trabajan con una textualidad “abierta a la realidad”, donde el verso ya no es refugio estético, sino herramienta para pensar la vida.
Como recordaba Jonathan Bate en The Song of the Earth, el poeta podría ser “una subespecie clave del Homo sapiens, aparentemente inútil pero potencial salvadora de ecosistemas”.
A la luz de Parra, Riechmann, Martínez o Mestre, esa intuición se confirma: la poesía, lejos de ser un lujo estético, se convierte en voz crítica, archivo de lo vivo y refugio espiritual.
Para saber más:
- Aníbal Salazar Anglada. El hombre que amaba las mariposas. La lucha ambientalista de Homero Aridjis en el México hostil de nuestro tiempo.
- Candelas Gala. Ecopoéticas y ecopoemas en la España actual: una revaluación de la textualidad.
- Luis Bagué Quílez. La (r)evolución de los tópicos: lecturas del locus amoenus y el beatus ille en la poesía española actual.
- Nicanor Parra. El cielo se está cayendo a pedazos. Ecopoemas.
- Ronald Campos López. Estudios sobre la ecopoesía hispánica contemporánea: hacia un estado de la cuestión.
- Ecopoesia.com, espacio concebido como herramienta de investigación y pedagogía, contiene notas biográficas, comentarios críticos, bibliografías y una generosa selección de poemas, tanto en original como en traducción en el ámbito de la ecopoesía en castellano.
Muy interesante!!!
¡Gracias!
Como siempre sus artículos me llevan a comprarme varios libros que recomienda. ¡Muchas gracias!
Muchas gracias por su lectura.