Cuidador de libros

Nació de una pelusa y un hongo. Su vida no fue sencilla. Despreciado por unos, temido por otros, a Liburuzain le acogieron solo los libros de la anarquía, aquellos que habitaban el expurgo. Con ellos aprendió el oficio: recolocar tejuelos, reparar cubiertas, desinsectar, arrinconar pelusas, acariciar, abrazar, amar.

Leer.

Practicaba de noche en los pasillos de libros históricos, al poco se atrevió con los incunables.

La biblioteca comenzó a lucir diferente, más hermosa, más luminosa, más feliz. Los libros cantaban esperando la noche, esperando a Liburuzain, esperando al único que, nacido de una pelusa y un hongo, cuidaba de ellos.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.