Me eligió entre 195. Creía que yo era lindo, divertido, un refugio.
Me eligió. Pero me encontró sin risas, confundido.
Decidí la exigencia y el cierre.
Calló y soportó. Porque yo era su elección. Entre 195.
Para él, era especial. Para mí, un estorbo.
Sin opciones, abandonó la partida.
Marchó y, cuando lo reclamé, me negó el regreso.