Avanza hacia la boina y la gayata. Son, junto al busto del Ilustre, los elementos invariables de la plaza. El viejo arquea la cabeza en señal de saludo. El recién llegado replica el movimiento. Ambos dan por concluido el ritual de reencuentro. “Vuelvo a casa”, dice uno. El otro responde con silencio. Desde el banco, hace tiempo que observa la huida.