Vacío
En los pueblos abandonados, las voces pulsan más fuerte el aire y los silencios existen solo en la distancia.
En los pueblos abandonados, las voces pulsan más fuerte el aire y los silencios existen solo en la distancia.
Debajo del agua hay: treinta y dos casas (de las cuales catorce con balcón, tres con corral, ninguna ya con macetas), una iglesia con campana, una escuela para unos cincuenta estudiantes, una ermita (para la Virgen de la Peña), dos bancos al sol, un abrevadero, un pilón, un lavadero, tres talleres, un horno de leña, … Leer más
En los veranos de sequía nuestras casas quedan al descubierto, desprotegidas del agua salvadora que nos ampara. Es la época de los fantasmas. Bajan por el camino de fango, se asoman a nuestras ventanas. Alguno llora. Y no hay consuelo. Son almas en pena. Tristes almas en pena. Nosotros, los habitantes del pueblo de agua, … Leer más
Sufrió la violencia del desplazamiento solo cuando cerró la puerta y recorrió la calle por última vez. La vida prometida, hasta entonces luminosa, le dolió de repente. Se acercó al agua que iba a ser su pueblo y tiró allí la llave. El chof de la caída era el chof de su ánimo. Cada paso, … Leer más
El agua, propietaria de nuestro pueblo, alcanzó el campanario. Solo entonces regresamos para ver el espectáculo del lago: la montaña reflejada, la ribera arrancada, las vidas desplazadas. Queríamos saber si era cierta la necesidad de la inundación. Queríamos saber si bajo aquellas aguas, tal como nos aseguraron, los peces aprendían en la escuela y … Leer más
Hice la maleta en invierno. Pullover, campera, camiseta térmica. El tránsito fue sacando ropa. Abrí la maleta en verano. Bañador, toalla, short. Doce horas estacionales. La vida, vuelta del revés.
A la fuerza se lo llevaron. Canario rojo, cardenalito precioso. Lo botaron de su bosque, le desaparecieron su bosque. Le callaron la boca, al cardenalito. Allá, no quiso cantar su canto. Lejos, mudo, arrancado, exiliado, exilado.
Mira la ballena, es grandiosa. Viajar en ballena está bien, pero si lo que quieres es seguridad, no hay nada mejor que el pulpo: tentáculos de agarre, mira telescópica, braceo de movimiento. Lo dijo el agente. Le creímos. Compramos el viaje. Salimos al mar, tragamos sal, vimos el mundo. Era cierto: viajar en pulpo aporta … Leer más
En el tránsito, abandonaron el telescopio del tío Arturo. Lo llevaron como guía en la noche. Lo llevaron porque era un lujo intercambiable. Lo llevaron porque lo dijo el tío. Durante los primeros días, toda vez que miraban por el agujerito, veían un punto negro, lejano. El camino crecía y ellos caminaban. Por la noche … Leer más
Si salimos corriendo que no se me olvide el dedal. El de la abuela. El dedal donde cabe el dedo de la abuela, la mano, el cuerpo de la abuela. Que no se me olvide llevarlo porque guardo dentro las tardes de parchís, el pan con Tulipán, el olor a Heno de Pravia. Si salimos … Leer más
Era niña y había barro. Las calles eran tierra, agua, juego, risa. La ciudad olía a pan y gritos lejanos. Hoy, se despierta detrás de la ventana climalit. En el asfalto no ríe la infancia. Escucha silencio. Respira tristeza.
Supone que el viaje terminará cuando se agote el combustible, cuando el sueño le venza, cuando el estómago le reclame, cuando la urgencia física del contacto le reclame. Espera alguno de estos momentos y, mientras, marcha, circula, observa y, sobre todo, piensa. Piensa que la vida va y vuelve, que el camino regresa y no … Leer más